Vida rural

El fútbol ecológico

Si piensas que el fútbol no puede ser ecológico estás muy confundido. Habrás comprobado como todos los sectores buscan su lado ecológico. La ropa, la alimentación y muchos más. Pues bien, el deporte rey, ése que mueve masas, también es ecológico. Y lo es desde su punto más importante, el campo.

Muchos ayuntamientos de ciudades llevan desde hace años sustituyendo sus antiguos campos de fútbol por otros de hierba artificial. Una iniciativa, que lejos de lo económico, también tiene su  conciencia ecológica, ya que mientras el césped natural necesita ingentes cantidades de agua para poder estar listo para jugar, una superficie sintética usa muchísimo menos. De esta manera, se ahorra agua, así como la energía necesaria para potabilizarla y transportarla. Además, la hierba artificial no necesita de herbicidas y demás productos químicos para un buen mantenimiento, con lo que la contaminación derivada por estos aspectos también desaparece. Así pues, es la mejor elección para estos equipos de categorías inferiores que quieren ver cómo sus equipos imitan a las estrellas.

Además, se ha comprobado que en los campos de césped artificial no se resta calidad a los futbolistas. El sistema tiene un lastrado de arena de sílice y granulado de caucho ecológico SBR, con el que consigue reproducir la esponjosidad y la comodidad de un terreno de juego tradicional. Recuerdo que los chavales de mi equipo de fútbol me decían que estaban muy cómodos, les compramos las botas en la página web marianssport.com  de que tienen botas de fútbol con las mejores ofertas y de marca, y la verdad es que alucinaron.

Por cierto, este tipo de hierba además ofrece una superficie mullida, lisa y sin irregularidades, lo que favorece el bote del balón, y evita lesiones de los deportistas. Así que poco más se puede pedir.

Otros ejemplos

Pero estas ideas no solo están en España. Las primeras noticias que me llegaron a mí fueron desde los pasados Juegos Olímpicos de Pekín en 2008. En el llamado Nido de pájaro donde se instaló un sistema de placas solares para captar la energía del sol, y otro de recogida de aguas pluviales para reutilizarlas posteriormente en el riego y limpieza de la instalación deportiva. Por otro lado, en el estadio en el que España se proclamó campeona de Europa tras ganar a Alemania, el ya mítico Ernst-Happel de Viena, se logró reducir un 35% sus emisiones de dióxido de carbono gracias a la instalación de paneles solares.

Otros detalles que nos  hacen pensar positivamente en este mundo del fútbol, casi siempre dominado por lo banal y el dinero, es la iniciativa que tuvo el Real Madrid con Ecoembes. Y es que la temporada pasada ayudó a reciclar más de 350.000 kilos de residuos depositados en los contenedores de envases instalados en los alrededores del Santiago Bernabéu y en su Ciudad Deportiva. Una gran idea, vamos una idea de Champions.

El césped artificial comenzó a utilizarse en instalaciones deportivas, en Estados Unidos, en la década de los 50. Desde entonces ha evolucionado enormemente, y su utilización se ha extendido por todo el mundo, tanto para uso deportivo como en las propias casas. Afortunadamente, cada vez más con conciencia ecológica, y en un sector tan importante como el fútbol es un gran escaparate.