Vida rural

Los chicos de campo también leen

Si pasas este invierno en el campo puedes aprovechar para quedarte en casa al caliente disfrutando de una de tus mayores aficiones: la lectura. Yo hace poco me compré un chalé gracias a una indemnización por un despido improcedente que me consiguió el despacho Ferrer Navarro, y desde entonces estoy disfrutando de la tranquilidad de vivir en medio del monte gallego. Y una de las cosas que más deseaba estos días era que llegasen ya las fiestas para tener algunos días libres para poder leer. He recopilado una buena selección de libros para compartir con vosotros.

Es una gran manera de pasar este tiempo de asueto, y de hecho en países como Islandia se trata de una tradición que se practica especialmente en Nochebuena y con la que se resguardan del frío los habitantes de este Estado nórdico mientras aquí somos más de salir de fiestas y botellón, especialmente los más jóvenes.

Pues bien, allá va mi selección.

  • Prólogo para una guerra, de Iván Repila. En este libro, el prestigioso arquitecto Emil Zarco recibe el encargo más importante de su carrera, un proyecto urbanístico con el que podrá exponer sus ideas sobre la esencia y el destino de los hombres: una larga estirpe que debe progresar y perpetuarse, heredera de los grandes logros de sus antepasados. En la misma ciudad, otro hombre viaja en sentido contrario, pretende la desaparición, la ruptura con una sociedad que no le corresponde. No habla. El Mudo no quiere compañía. Ambos están heridos: uno, por la imposibilidad de realizarse; el otro, por una pérdida irreversible. La ciudad es testigo y escenario de la batalla de dos hombres antagónicos destinados a enfrentarse contra sus propios demonios y por la misma mujer. Una historia sobre las dos únicas formas de respuesta ante el dolor: la destrucción o la redención.
  • Trenes rigurosamente vigilados, de Bohumil Hrabal. Esta es una entrañable novela sobre la resistencia frente al invasor. En una estación ferroviaria situada cerca de la frontera entre Checoslovaquia y Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, Milos, un joven y tímido aprendiz, nos guiará a través de su peculiar descubrimiento del deseo y su despertar al mundo adulto. Considera un clásico de la posguerra europea y la obra fundamental de Bohumil Hrabal, esta novela desdibuja el horror a base de poesía, ternura y grandes dosis de humor. Una oda a cómo los pequeños actos pueden influir en los grandes acontecimientos de la historia.
  • George Orwell fue amigo mío, de Adam Johnson. Las seis magistrales historias que forman este libro le valieron a su autor para hacerse con el National Book Award en 2015. Relatos que exceden la categoría de ficción para ahondar en la realidad y abordar temas como la relación entre tecnología y poder, la empatía frente al sufrimiento de los demás y cómo la política da forma a lo personal. Johnson es uno de los escritores norteamericanos más provocativos de la actualidad, comparado por los críticos con Kurt Vonnegut, David Mitchell y George Saunders. Tras ganar el Premio Pulitzer en 2013 se ha erigido como un autor imprescindible para entender el siglo XXI.

Menos novela y más ensayo

Para aquellos que no se enganchan a las historias o a los relatos de ficción, les propongo también un buen ensayo de Santiago Alba: Ser o no ser (un cuerpo). Alba, que es uno de los filósofos contemporáneos más reputados e inventivos, nos habla sobre la corporalidad a través de los cuentos tradicionales y los mitos clásicos, en el contexto actual del capitalismo global y la sociedad tecnológica. Es un libro para gente curiosa e inquieta, una profunda incursión en la esencia del ser humano, para cuerpo de todas las edades. Este ensayo propone que aún necesitamos al cuerpo para cuidarnos los unos a los otros, para nacer y parar morirnos en una sociedad que se ha prometido a sí misma la inmortalidad, pero que sigue dependiendo del vientre de las mujeres para repetir la vida.