Si hablamos de saunas, lo cierto es que durante muchas décadas fueron patrimonio casi exclusivo de Finlandia y de los países nórdicos, pero ahora han llegado con mucha fuerza al turismo rural español. El número de casas rurales, masías, casonas y alojamientos de montaña que han incorporado saunas de este tipo como parte de su oferta ha aumentado cada año.
No estamos ante una moda pasajera; es una respuesta a una demanda creciente de experiencias que combinan naturaleza, desconexión y cuidado personal.
¿En qué consiste una sauna finlandesa?
Lo primero de todo que conviene aclarar es que todas las saunas no son iguales. Cuando estuve viendo modelos en Internet, pude ver que las hay de varios tipos. Me llamó la atención la finlandesa porque quizá es la que solemos imaginar. En Saunas Luxe afirman que la mejor solución es dotarla de un equipo eléctrico compuesto por un calefactor con piedras volcánicas, controlado a través de un cuadro de mandos instalado en el exterior de la misma. La temperatura oscila entre los ochenta y los cien grados centígrados con un nivel de humedad bastante bajo, que suele oscilar entre el diez y el veinte por ciento.
Sobre las piedras volcánicas que antes mencionábamos, se vierte agua de manera puntual para generar el löyly, ese golpe de vapor húmedo y calor intenso que es el corazón de este ritual tradicional finlandés.
Se distingue de otros tipos, como el hammam o la sauna de vapor, en la humedad. En la finlandesa, se trabaja con calor seco y una temperatura alta, mientras que en la de vapor se opera a unas temperaturas más bajas de entre cuarenta y cincuenta grados, pero en la que la humedad puede acabar siendo del cien por ciento.
El efecto que tiene sobre el cuerpo es diferente, puesto que la sauna finlandesa provoca que haya una sudoración bastante más intensa y rápida, produciéndose una vasodilatación profunda que termina por llegar a los tejidos musculares.
Esta es una particularidad que hace que sea muy atractiva en los entornos rurales, en los que el contraste existente entre el calor de dentro y el frío exterior, especialmente en invierno y otoño, acaba por crear una experiencia sensorial única.
Un patrimonio cultural que termina cruzando fronteras
Este tipo de sauna no es un invento de ahora, puesto que lleva muchos siglos siendo parte de la cultura nórdica y que incluso la UNESCO la reconoció en 2020 como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.
Los datos lo dejan claro: en Finlandia, con poco más de cinco millones de habitantes, existen más de tres millones de saunas. Lo interesante de este ritual es que ha conseguido trascender sus fronteras originales. Ahora las podemos encontrar en un spa de lujo en Seúl, hoteles boutique en Chicago, centros deportivos en Londres y, cada vez más, en muchas casas rurales de nuestro país.
¿Por qué el turismo rural español está abrazando las saunas?
Este no es un fenómeno fruto de la casualidad. El turismo rural en nuestro país ha crecido mucho en los últimos años. Ya no solo vale con ofrecer una casa que sea bonita en un entorno natural: los viajeros están buscando experiencias completas, en las que se combine la actividad física, la gastronomía local y momentos de bienestar.
En este tipo de contexto, la sauna finlandesa encaja perfectamente. Estamos ante un magnífico lugar para el deporte y la relajación, con el que es posible hacer actividades en plena naturaleza e irlas intercalando con sesiones de sauna que son de gran ayuda cuando se quiere reducir el estrés diario y acelerar la recuperación de los músculos.
Las saunas de exterior cuentan con una ventaja añadida en los entornos rurales: permiten disfrutar de la experiencia al aire libre, con vistas al paisaje, en el que se intercala el calor interior con el frío exterior de manera natural. Este tipo de conexión con el entorno es justo lo que están buscando muchos viajeros de turismo rural: no solamente estar en la naturaleza, sino vivirla en plenitud.
Los beneficios para la salud: más allá de la relajación
Veamos todo lo bueno que tiene en este sentido:
Beneficios cardiovasculares
Existen estudios observacionales a largo plazo que se han hecho en territorio finlandés y que han encontrado asociaciones entre el uso habitual de la sauna y sufrir un menor riesgo de que se produzcan problemas cardíacos.
Los investigadores de la Universidad de Finlandia Oriental documentaron que una única sesión de media hora puede terminar produciendo reducciones agudas en la presión arterial y en la rigidez de las arterias. La vasodilatación que provoca el calor seco ayuda a que la sangre pueda fluir con una menor resistencia.
Recuperación muscular
Es bastante apreciado por los que practican deporte habitualmente. El aumento del riesgo sanguíneo en los tejidos musculares ayuda a que se eliminen los residuos metabólicos acumulados durante el esfuerzo, como sucede con el lactato, favoreciendo la llegada de los nutrientes que aceleran la recuperación.
Para los ciclistas, senderistas o esquiadores que se pasan el día en la montaña, lo cierto es que esto se traduce en menos agujetas y más calidad de sueño.
Gestión del estrés y calidad del sueño
Cuando el calor intenso ayuda a que se reduzcan los niveles de cortisol, la hormona que se asocia con el estrés crónico, se activa el sistema nervioso parasimpático, que es el responsable de la recuperación y del descanso.
Luego de una sesión, la temperatura corporal va descendiendo de forma progresiva, un proceso que el cerebro interpreta como una señal para comenzar el sueño. Por este motivo, bastantes expertos recomiendan la sauna como parte de una rutina de relajación vespertina.
Beneficios respiratorios y para la piel
El calor seco ayuda a que se despejen las vías respiratorias, sirviendo de alivio temporal a la congestión nasal, en especial en los meses de invierno. Si hablamos de la piel, la sudoración, si es intensa, ayuda a que se limpien superficialmente los poros, de tal forma que se eliminen las impurezas y ayudando a que haya una mejor oxigenación de la piel.
Algo que hay que matizar es que bastantes de estos beneficios se van a asociar a una práctica regular, no a algo ocasional. Una sesión aislada produce efectos positivos agudos, pero la frecuencia semanal es algo que marca la diferencia a largo plazo.
Saunas de exterior: la opción preferida en turismo rural
Pese a que las saunas se pueden instalar en el interior y exterior, en el ámbito del turismo rural las saunas de exterior son la opción de mayor popularidad. Todo esto tiene sentido, ya que permiten que se disfrute de la mágica sensación de libertad a la vez que cuidamos la salud al aire libre.
¿Por qué elegir saunas de exterior en turismo rural?
Vamos con algunas de ellas, pues no son pocas:
Resistencia climática
Las construcciones tienen más resistencia por la madera maciza y el material aislante, al mantenerse la temperatura estable dentro mientras la madera exterior combate la lluvia, el viento o la nieve.
Conexión con el paisaje
Permite que se cuide la salud al aire libre mientras se disfruta de las vistas por las ventanas, frontales de cristal y demás extras.
Integración en los entornos naturales
Son ideales en los jardines, fincas o patios, puesto que tienen unos diseños que se adaptan al paisaje y a los gustos de la clientela.
Instalación sencilla
Solo necesitan contar con una superficie sólida y nivelada, así como una toma de luz.
El ritual completo: cómo aprovechar al máximo una sesión
Para los que no están demasiado familiarizados con la sauna finlandesa, es útil conocer bien el protocolo básico. No hablamos solamente de entrar y sudar: existe un ritual que se encarga de potenciar los beneficios y hace que la experiencia sea algo más completo.
Fases de una sesión bien estructurada:
Hidratación previa
Se debe beber agua antes de que se entre y así se prepara al cuerpo.
Primera ronda en la sauna
Del orden de entre 10 y 15 minutos a una temperatura de entre 80 y 100 grados.
Enfriamiento
Una ducha fría, inmersión en ella o solamente reposo al aire fresco por espacio de 5 a 10 minutos.
Descanso
Una pausa de 10 a 15 minutos en zona de relax antes de que se repita el ciclo.
Segunda o tercera ronda
Se repite el proceso dependiendo de tu tolerancia.
Hidratar y cuidado de la piel al acabar.
Hay que tener claro que el calor de la sauna y el frío de una ducha o piscina son de los elementos de mayor efectividad cuando se quiere estimular la circulación y activar el sistema inmunitario.
En los entornos rurales, dicho contraste es de todavía más intensidad: debemos salir de la sauna y respirar aire frío de montaña o rodar por la nieve en el caso de que haya; lo que ayuda es a que se cree una sensación de vitalidad complicada de igualar.
Saunas de leña vs. eléctricas: dos experiencias distintas
Otra decisión importante va a ser la clase de calentador. Las saunas se equipan con calefactores eléctricos o estufas de leña. Cada opción nos ofrece una experiencia distinta.
Estufas eléctricas
Son las más habituales en las instalaciones profesionales y saunas de uso frecuente. Hacen posible un control preciso de la temperatura mediante cuadros de control con programación y termostatos de seguridad. Se van a calentar rápido, precisan de menos mantenimiento y son perfectas para los usuarios que dan prioridad al confort y la consistencia.
Estufas de leña
Esta se calienta mediante la madera que se echa a la estufa, lo que hace que sea la fuente de energía principal. Esta clase de sauna es perfecta para los que adoran el poder que tienen el fuego real y las piedras, además del olor natural del humo. Cuando se colocan los troncos y se ven arder, esto crea una sensación de relajación que ayuda en buena medida a que se reduzca el estrés.
En las saunas de exterior que tienen estufa de leña se van a poner en juego los sentidos de la vista, el olfato, el tacto y el oído. Estamos ante una experiencia más lenta, ritual y conectada con los elementos naturales.
Si hablamos de los entornos rurales en los que el poder acceder a la leña es sencillo y se vive un ritmo de vida es más tranquilo, esta opción es bastante atractiva.
Contraindicaciones y precauciones: cuándo tener cuidado
Pese a que los beneficios son importantes, la sauna finlandesa no es ideal para todo el mundo. El saber más sobre qué es lo que puede no venirnos tan bien que es importante antes de poder disfrutarla. Por eso te pedimos que leas con atención lo que ponemos ahora.
Las personas que tienen enfermedades cardiovasculares graves, insuficiencia cardiaca o que sufrieron un infarto hace poco deben consultar al médico antes de utilizar la sauna. Esto también aplica para los que padecen epilepsia, enfermedades renales importantes o están en tratamiento con algunos medicamentos.
Una de las situaciones más habituales en las que no es conveniente es el embarazo, especialmente en el primer trimestre, puesto que el aumento de la temperatura del cuerpo es perjudicial para el desarrollo del feto.
Los que tienen la presión arterial muy baja deben tener precaución, puesto que la vasodilatación intensa puede llegar a provocar mareos o pérdida de equilibrio cuando se salga de la sauna.
Lo que se suele recomendar de manera habitual es tratar siempre que sea posible no estar más de quince a veinte minutos en cada ronda, salir si vemos que aparece sensación de mareo o se siente malestar, no consumir alcohol antes de la sesión y respetar un periodo de enfriamiento entre las rondas, para permitir que el propio organismo se recupere.
Una vez dicho esto, ahora sí que sabes más qué es lo que pueden aportar las saunas finlandesas al sector del turismo rural. Sin duda alguna, la especial sensibilidad que desde hace muchos años y por generaciones ha tenido el pueblo finés, ha sido de gran ayuda para instaurar una cultura de la sauna de la que ahora mismo se pueden beneficiar muchos españoles.