Turismo ecológico en la provincia de Cuenca.

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Cuenca es conocida por sus casas colgantes y por la ciudad encantada, un paraje de rocas calcáreas que han adquirido formas caprichosas. Sin embargo, la provincia, en su conjunto, ofrece unas condiciones especiales para aquellos que desean practicar un turismo tranquilo en contacto con la naturaleza. Un buen lugar para hacer una escapada en la que recargar energías.

Cuenca es una provincia con un importante patrimonio natural, que presenta diferentes ecosistemas, como la serranía, la Manchuela y la meseta.

La Serranía de Cuenca es un conjunto montañoso, perteneciente a la Cordillera Ibérica, que abarca gran parte de la provincia. En él encontramos el nacimiento del río Júcar y los primeros tramos de río Tajo, creando frontera natural entre las provincias de Cuenca y Guadalajara. Un área escarpada con una fuerte presencia de bosque mediterráneo.

La Manchuela es la zona de transición entre la serranía y la llanura. Una zona salpicada por cerros de baja altura y una vegetación frondosa, atravesada por ríos y arroyos que bajan de la montaña. Donde el protagonismo se lo llevan los bosques de jara y matorral, y la presencia de lagunas naturales.

Todo ese terreno montañoso viene a morir en la meseta manchega. Una tierra plana y seca donde la vista se pierde en la línea del horizonte. Territorio atravesado por antiguas cañadas y veredas, diseñadas para el tránsito del ganado y donde siempre es agradable caminar, escuchando los sonidos de la naturaleza.

Nos comentan los encargados del complejo de casas rurales Las Aldabas, situando en Villanueva de la Jara, que la provincia de Cuenca es un cruce de caminos. Un lugar a mitad de trayecto entre Valencia y Madrid, Alicante y Madrid, Madrid y Murcia, y Cataluña y Andalucía. Una zona bien comunicada, accesible desde distintas partes de España.

Cuenca permite entrar en contacto con la naturaleza, disfrutar de su rica flora y fauna o realizar deportes al aire libre, pero sin estar alejados de la civilización. En sus pueblos, situados a una distancia de entre 20 o 30 kilómetros entre ellos, el visitante encuentra todos los servicios que pueda necesitar. Desde asistencia médica o una farmacia, para atender un imprevisto, hasta un supermercado en el que adquirir víveres.

Parajes naturales que visitar.

El blog de viajes Traveler hace un recorrido por la naturaleza conquense, presentando, lo que llama sus 7 maravillas. Te las comentamos brevemente y añadimos alguna más:

  1. Las lagunas de Palancares.

Casi a la mitad de la provincia, en la confluencia de tres valles de la serranía, se encuentran 7 lagunas naturales circulares rodeadas de pinares. Parecen cráteres volcánicos, y van cambiando de color, del negro al azul turquesa, por la composición de la tierra y la vegetación. Pertenecen al término municipal de Las Torcas de los Palancares. Algunas de ellas son de libre acceso y otras se encuentran dentro de propiedades privadas, las cuales se pueden visitar pagando entrada.

Entre estas lagunas, destaca La laguna de la Gitana, también conocida como la de la Cruz. Esta laguna cada año cambia de color durante 7 días en julio. Según cuenta la leyenda, en ella se sumergió una gitana para poner fin a su vida, aquejada de un mal de amores.

  1. Las Torcas.

El campo de este municipio está salpicado por un fenómeno geológico curioso. Las torcas, conocido científicamente como “dolinas”. Se tratan de depresiones del terreno, que vistas desde el cielo parecen hoyos, y que se han formado de manera natural por la erosión de las aguas subterráneas sobre la tierra caliza, haciendo que partes del terreno se hundan. Existen más de 20, y se pueden visitar por dos recorridos que parten del municipio.

Las torcas tienen forma redonda u ovalada y llegan a tener 90 metros de profundidad. Se puede llegar a ellas desde la carretera de Cueca a Teruel, a 20 kilómetros del pueblo. Una de las más impresionantes es La Torca del Lobo, llamada así porque se dice que un pastor le dejaba alimento a un lobo como agradecimiento por haberle salvado la vida.

  1. El Ventano del diablo.

Uno de los miradores más impresionantes de la provincia es este arco de piedra, con forma de gruta. Se encuentra en lo alto de un barranco que se precipita sobre el río Júcar. Pertenece al municipio de Villalba de la Sierra y su acceso está señalizado desde el pueblo.

Es un lugar conocido por los amantes de los cañones naturales y del barranquismo. Debe su nombre a que el mirador está situado sobre un precipicio. Ofrece unas vistas preciosas, pero si miras justamente debajo, da miedo, por lo escarpado del terreno. Aun así, es un lugar bastante seguro, protegido con barandillas.

  1. Nacimiento del río Cuervo.

El río Cuervo es un afluente del río Tajo, que nace de una gruta situada a 1500 metros de altura, La Muela de San Felipe, formando una preciosa cascada. Se encuentra en el término municipal Vega de Codorno. El agua, que cae desde las alturas, crea cortinas al golpear contra la roca. Algunos inviernos, se llega a congelar, formando estalactitas de hielo.

El lugar es conocido por los habitantes de la comarca, y cuenta con zonas de merenderos, con mesas y bancos de madera, en los que hacer un pícnic.

  1. Las lagunas de Tobar.

Situadas en el término municipal de la Beteta, no muy lejos del nacimiento del Río Cuervo, se encuentran estas tres lagunas rodeadas entre montañas. La mayor de ellas, La Grande, está habilitada para el baño. En las otras dos: La Chica y La Ciega puedes observar patos salvajes y nutrias.

Se trata de uno de los parajes más tranquilos y apacibles de la provincia, con varias rutas de senderismo, desde las que apreciar la rica flora y fauna que habita el lugar.

  1. Las chorreras del Río Cabriel.

En el municipio de Enguiados, se encuentra este paraje natural rodeado de pinares, en el que el afluente del Júcar, el Cabriel, forma cascadas y saltos de agua para salvar el desnivel de la montaña. Recorriendo la zona a pie, por caminos pecuarios, puedes visitar cuevas, grutas y pequeñas lagunas, con el agua un poco más reposada, en las que darse un baño refrescante en verano.

  1. Parque cinegético de El Hosquillo.

En 1964, el ayuntamiento de Cuenca cerró tres montes, con un total de 910 hectáreas, con el objetivo de crear un espacio protegido en el que criar especies, para su posterior introducción en parques naturales y cotos de caza. En la zona se crían ciervos, corzos y cabras montesas. La gestión del parque pertenece la ICONA (Instituto para la Conservación de la Naturaleza).

El parque fue objeto de uno de los más memorables episodios de la serie “El hombre y la Tierra” que dirigió el naturalista español Félix Rodríguez de la Fuente en los años 70. En la actualidad es un espacio destinado a la protección del oso pardo, entre otras actividades, y cuenta con un museo, un centro de interpretación y visitas guiadas.

  1. La ciudad encantada.

A pocos kilómetros de la ciudad de Cuenca se encuentra esta maravilla de la naturaleza, en el que grandes rocas calizas adquieren formas que se asemejan a árboles, perros, mesas o caras humanas. Para visitarla se sigue un itinerario de 3 kilómetros de longitud.

Su origen se remonta a hace 90 millones de años, cuando la península ibérica estaba sumergida bajo el mar. Se supone que la ciudad encantada es un reflejo de la orografía de aquel fondo marino.

Deportes en la naturaleza.

Los espacios naturales de la provincia de Cuenca ofrecen la posibilidad de practicar deportes en contacto con la naturaleza. El periódico El Mundo nos habla del Pantano de Alarcón. Una presa situada junto a un meandro del río Júcar, a los pies del castillo medieval de Alarcón, en el que aparte de disponer de una playa fluvial, se puede practicar el buceo en sus aguas tranquilas o recorrerlo en canoa y kayak.

Tanto las zonas de la Serranía como la Manchuela dan pie a practicar el senderismo. Su territorio está atravesado por un sinfín de caminos y vías agropecuarias interconectadas que discurren por las laderas de los montes y atraviesan los bosques. Por toda la provincia encontrarás rutas prediseñadas.

La provincia de Cuenca es ideal para los amantes de la pesca deportiva fluvial. El río Caudiel dispone de varias zonas por las que transita tranquilo y en las que se puede pescar la trucha en sus tramos por Boniches, Paharoncillo y Villar de Humor. También lo puedes hacer en determinados tramos del río Cuervo, en el río Guadiel, a su paso por el término municipal de Alcantud y el Júcar, en el sector de Puente Valdecabra.

Para los más atrevidos. Cuenca ofrece varias oportunidades para practicar el barranquismo o introducirse en la espeleología.

La provincia de Cuenca dispone de una gran cantidad de espacios naturales que la hacen ideal para aquellos turistas que huyen de las aglomeraciones y desean relajarse entrando en contacto con la naturaleza. Una opción que no debes descartar si apuestas por el turismo sostenible, tranquilo y ecológico.

 

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